No necesitas saber posar
Si estás pensando en hacer una sesión de retrato, es probable que haya una duda dando vueltas:
“No sé posar.”
Es normal.
La mayoría de las personas no tiene experiencia frente a la cámara, y eso genera incomodidad al inicio.
Pero no es un problema.
El punto de partida
En una sesión reciente junto a Joy Gracia, en el estudio de Yuande Sánchez, ese fue exactamente el inicio: dudas, tensión, poca familiaridad con la cámara.
Y en pocas horas, todo cambió.
Lo que realmente hace que una sesión funcione
No es la experiencia.
No es “saber qué hacer”.
Es la dirección.
Una sesión bien trabajada se construye a partir de:
- dirección clara
- guía constante durante todo el proceso
- un espacio donde puedas soltarte
Cuando eso ocurre, la imagen cambia.
Dejas de intentar “salir bien”
y empiezas a verte con naturalidad.
Cómo se desarrolla una sesión
El proceso está guiado de principio a fin.
No tienes que improvisar.
Durante la sesión se trabaja sobre:
- postura
- expresión
- ritmo
En este caso, el trabajo se dividió en dos momentos:
- retratos sobre fondo blanco, más limpios y directos
- una segunda parte más íntima, con un tono más editorial
No es estética. Es lo que proyectas
Una imagen no se trata solo de cómo te ves.
Se trata de cómo eres percibido.
Y eso cambia cuando hay dirección, claridad y confianza en el proceso.
¿Estás pensando en hacer una sesión de retrato?
Definimos el enfoque y construimos el reportaje según lo que quieras proyectar.